En Faro Santander creemos que la experiencia directa con el arte transforma nuestra forma de pensar, sentir y relacionarnos. Nuestros programas de Educación y Mediación se desarrollan dentro y fuera de Faro, conectando a artistas, centros educativos, familias y colectivos a través de experiencias de juego, creación e investigación compartida.
Faro es un lugar para aprender, experimentar y dialogar; un espacio abierto al intercambio de ideas y a la construcción colectiva del conocimiento.
Llamita es un espacio singular de Faro Santander. Concebido como una galería dedicada a la experimentación lúdica y artística, invita a imaginar jugando y a crear a través de prácticas compartidas que necesitan de tiempo y presencia.
Es también el corazón de nuestra propuesta educativa. Su forma de entender el arte atraviesa todo el programa de Educación y Mediación, inspira sus metodologías y da visibilidad a los procesos y creaciones plásticas de los niños, niñas y jóvenes que participan en él.
Llamita ha sido comisariada por Sara San Gregorio, su intervención propone prender de nuevo la llama del juego, dándole la importancia que merece; haciéndolo asombroso, extraordinario y bello. El colorido mobiliario, los materiales experimentales y muchos de los juegos que se pueden encontrar han sido creados por ella también. El espacio también incluye elementos diseñados por el estudio de arquitectura Acha Zaballa.
El acceso a Llamita está abierto durante todo el horario de apertura de Faro a todas aquellas personas que quieran disfrutar de un tiempo de juego compartido acompañados por nuestros mediadores.
La educación ocupa un lugar central en la programación de Faro. Concebimos el aprendizaje como una experiencia activa y participativa, basada en la observación, la curiosidad y el descubrimiento. La educación ocupa un lugar central en la programación de Faro.
Defendemos que el juego es la cultura propia de la infancia y origen del arte, un impulso fundamental de la experiencia humana a través de cual exploramos, descubrimos, imaginamos y damos sentido al mundo. Aunque solemos asociarlo a los primeros años de vida, seguimos jugando a todas las edades y continúa estando presente en nuestros procesos de aprendizaje y creación adultos, incluso cuando ya no lo reconocemos como tal. Quizá por eso el arte sea uno de los pocos ámbitos en los que aceptamos con naturalidad que esta dimensión lúdica permanece en nosotros: ensayando posibilidades, formulando preguntas y abriendo caminos para el pensamiento. Darle espacio al juego es reconocer su valor, convertirlo en oportunidad significativa y transformadora.
Nuestra propuesta educativa se despliega a través de diferentes programas que conectan el museo con escuelas, familias y comunidades: